¿Sabes leer?…”Naturalmente”, me dirás, “lo aprendí en la escuela y desde entonces he pasado años practicando”. Pero, ¿cómo dominas la “comprensión de un mensaje expresado en símbolos gráficos, o letras?”, como se suele definir la lectura, o habilidad mental del proceso lector. Y es que leer bien no es tan fácil como a primera vista parece porque requiere entreno y esfuerzo de superación permanente.

Si en tu profesión necesitas de las matemáticas, ¿te has conformado con los conocimientos adquiridos en la escuela en ese campo?… Si eres técnico, indudablemente habrás tenido que mejorar las habilidades en el uso del compás y del cartabón, que aprendiste en las clases de dibujo de la escuela. Y, ¿qué ha ocurrido con la capacidad, o mejor, con la destreza en la lectura?…Porque es necesaria en cualquier profesión, desde un camarero hasta un profesor. ¿Qué es lo que has hecho para mejorar la lectura desde tus diez o doce años?…¿Te has entrenado, la has mejorado, la has perfeccionado?…Porque es necesario para poner apunto esta herramienta muy poderosa de estudio y ser brillante en el trabajo intelectual.

Hay diferentes maneras de leer, que toda persona culta o que quiere estudiar debería conocer y dominar. Esta verdad no es algo nueva, el gran escritor y pensador alemán Goethe ya se quejaba en una carta a su amigo Eckermann: “La gente sencilla no sabe el tiempo y los esfuerzos que cuesta aprender a leer. Yo he necesitado para ello ochenta años y no estoy seguro de haberlo conseguido a la perfección.”

La importancia de la lectura se puede razonar desde varios puntos de vista. En primer lugar, la lectura y el estudio son dos operaciones de la mente humana que no se pueden separar para lograr aprender. En consecuencia, los actos mentales de leer y aprender se hallan profundamente relacionados, incluso en nuestra época que se han perfeccionado tanto los medios audiovisuales como la radio y la televisión, los libros siguen y seguirán siendo el medio más importante para transmitir la cultura y el saber. Es por la lectura que se hacen presentes las experiencias realizadas por hombres de todos los tiempos, nos instruyen y nos ayudan a ahorrar muchas experiencias propias. Sin escritura y sin lectura sería imposible todo posterior desarrollo cultural, científico y tecnológico. Miles de millones de ideas y experiencias esperan en las bibliotecas a que alguien las aprenda y las lleve a la práctica.

Por otra parte, el enorme ascenso del desarrollo del saber humano provoca una masa inmensa de escritos. Cada año aparecen, por ejemplo, sólo en España -sin contar las publicaciones en la América de habla española- más de 10.000 títulos de libros. Mucho más de la mitad de los cuales son libros especializados. Hay que añadir más de 5.000 revistas. Se calcula que cada año se publica el impresionante número de 100.000 artículos especializados.

Finalmente, aunque cada uno no haya de leerlo todo, cada lector tiene ya materia de sobra, mucho más de la que puede dominar con el nivel de lectura infantil de la Escuela Primaria. La lectura es necesaria par realizar cualquier profesión. Los sondeos de opinión demuestran que los empleados de grado medio, o diplomados, por ejemplo secretarias y maestros, han de pasarse leyendo una tercera parte de su tiempo de trabajo. Con frecuencia esa proporción crece a la mitad y aún más en los empleados de grado superior, como abogados, médicos o licenciados.

En conclusión, la lectura voluntaria y recreativa en tiempo de ocio es muy conveniente para hacer frente a los retos de la sociedad del siglo XXI. Sobre todo si se piensa seguir estudios brillantes y ser un profesional competente no basta una lectura mediocre e infantil. Conviene recordar que los libros son siempre maestros y amigos que enseñan muchas cosas a lo largo de la vida.

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