¿Cómo educar para la convivencia y formar en la excelencia cultural equitativa a las próximas generaciones

para que otra Historia y otra Humanidad sean posibles?

 La maravillosa y extraordinaria historia reflexiva de la evolución natural del mundo pone de relieve que los humanos del siglo actual heredamos de nuestros antecesores históricos, y más inmediatamente durante los últimos dos siglos, conocimientos científicos y poderes tecnológicos, suficientemente, avanzados para que la respuesta a esta cuestión pueda ser afirmativa, sostenida y estable, aunque siempre temporal e inestable, respetando y acatando las fuerzas y leyes que rigen en la naturaleza. El dilema es que como ciudadanos de a pie y comunidad humana específica no hemos evolucionado, en el mismo período de tiempo, a un ritmo equivalente y en paralelo a los progresos teóricos del conocimiento científico para cambiar la concepción del mundo y dar respuestas de excelencia cultural a la altura y con la urgencia que las circunstancias reclaman. En consecuencia, como no despertemos del letargo socio cultural en que estamos sumidos y demos respuestas adecuadas valientes y responsables, la permanencia temporal del fenómeno humano en la Tierra  será más breve de lo esperado por las fuerzas fundamentales y leyes naturales. Y, sobre todo,  mucho más penosos y traumáticos los acontecimientos.

Es necesario fomentar y crecer en cualidades de excelencia, como personas y colectivo social, en: valores naturales y humanos, actitudes éticas y morales, conductas sociales de empatía y colaboración, culturales de excelencia científico sistémica, integradora e inclusiva, entre competitivas y solidarias, para salir airosos y favorecidos de la delicada inflexión evolutiva por la que atravesamos. Se impone, por necesidad de supervivencia individual y de permanencia sostenible específica, acertar en el diagnóstico y en las soluciones de un cambio urgente hacia otras maneras de entender, desarrollar y gestionar el premio de la vida. Es inaplazable un cambio de rumbo radical y a fondo en la calidad de las personas y, consiguientemente, en la excelencia como comunidad integrada de animales humanos, pensantes y docentes que somos. Cambios que no se improvisan y que, en la presente encrucijada histórica, hay más sombras para el pesimismo que luces para la esperanza de salir adelante en paz y dignamente.

Sin embargo, no debería ser tan difícil afrontar este desafío si la educación y la formación cultural fueran hitos prioritarios para la sociedad en los ámbitos familiares, sociales e institucionales de los poderes políticos y culturales, religiosos y socioeconómicos de los pueblos de la Tierra. Bastaría con unir esfuerzos e invertir con generosidad prioritaria y preferencial en la educación cívica de la infancia y adolescencia; después, en la información y formación cultural del pensamiento humano sistémico u holístico de los jóvenes y mayores. Caso de no avanzar hacia un modelo de vida equilibrado y justo entre el binomio antagonista equilibrado entre primates tribales {y/o} humanos cultos, serán las características más primitivas biogenético-animales históricas las que se impondrán por las bravas sobre las humanas-socioculturales con las consiguientes migraciones, hambrunas, epidemias y guerras, cada vez más inhumanas, salvajes y generalizadas… De modo que la venganza de la diosa Gaia, en expresión de James Lovelock,  será implacable con la actuación de las fuerzas y leyes naturales en un cambio climático brutal con las consiguientes catástrofes naturales inapelables y regeneradoras… y otras plagas vengadoras al estilo de las deidades antiguas.

Deberíamos aprender de los errores crónicos del pasado pues, en caso contrario, corremos el grave riesgo de seguir insistiendo en las guerras a muerte, como medida histórica fácil y  brutal para eliminar al diferente, incluso enemigo a eliminar… A propósito, inventadas por nuestros antepasados históricos civilizados,  con las nefastas consecuencias que conocemos. En el contexto actual, el resultado sería irreversible. Pues,  los inmaduros primates sapiens somos muy capaces de utilizar los poderosos conocimientos científicos, tecnológicos y psicológicos alcanzados contra nuestro propio linaje y contra nuestra casa en el universo. En definitiva, la única opción que nos queda para no ser víctimas de nuestro propio desarrollismo bélico y economicista del usar y tirar, es invertir los poderosos medios de que disponemos en calidad  educación educativa y cultural ciudadana comprensiva, equitativa e integradora, en vez de hacerlo en industrias armamentísticas de destrucción masivas… y manteniendo a la mayoría social en la ignorancia fácil de manipular.

La concepción del mundo bajo el pensamiento científico sistémico: físico cuántico y geoquímico molecular; biogenético unicelular y pluricelular vegetal y animal; biológico animal y humano sociocultural; permite sugerir algunas reflexiones a modo de mensajes esperanzadores para que la cultura del pacto equitativo y estable entre  la paz humana {y/o} la guerra bestial posibilite otro mundo más justo, pacífico y digno. Al tiempo que la reinvención de una sociedad humana más tolerante, equilibrada y respetuosa sea una realidad:

 Reflexión 1.- La historia de la evolución natural cósmica y terrestre, biológica animal y humana sociocultural, que hoy conocemos por la ciencia, certifica la manera de actuar el proceso evolutivo por Selección natural en cualesquier de los sistemas en la Naturaleza: físico-cósmicos, químico-biológicos y socio-culturales humanos. A saber: conseguir el equilibrio estable de extremos inestables de la competitividad individualista {y/o} la cooperación solidaria entre los agentes individuales de los sistemas antrópicos emergentes sean posibles, integradores y perdurables en el tiempo de manera sostenida y sostenible.

  • Por consiguiente:

El sistema educativo de un país con visión de futuro debe informar y formar ciudadanos con un perfil característico en aptitudes y valores, entre animales {y/o} humanos, que respondan a conductas serenas y equilibradas, entre la competitividad estimulante individual {y/o} la colaboración respetuosa y solidaria social como la mejor respuesta exitosa de futuro frente a las exigencias de la selección natural en cualquiera de los ámbitos sociales y familiares; políticos y religiosos; nacionalistas y lingüísticos; industriales y económicos… Y por tanto, que armonice de manera integradora y equitativa el componente biológico-animal {y/o} humano socio-cultural, pues de ambos conjuntos de caracteres estamos dotados y del equilibrio armonioso entre ambos perfiles debe surgir la excelencia selectiva a nivel: personal, institucional y poblacional comunitario  en el actual proceso de globalización.

Reflexión 2.-La filogenia evolutiva del animal humano arranca en sus orígenes mamíferos, más próximos, con los simios o monos arborícolas que aparecieron, progresivamente, hace unos millones de años en el continente africano, donde convivieron con los primeros seres humanoides australopitecos. Los humanos sapiens ganaron la partida evolutiva a los australopitecos, que desaparecieron hace un escaso millón de años. Ahora bien, si nos remontamos al principio de la aparición del código genético molecular de la vida en la Tierra, resulta que la familia humana conecta con las bacterias de hace entre tres mil quinientos y cuatro mil millones de años. El genoma humano comparte genes comunes con las bacterias y el modelo estructural y de replicación de los genes bacterianos es idéntico al de todas las células vivas, las del cuerpo humano incluidas. Hay, pues, una conectividad arborescente e ininterrumpida desde las bacterias, raíces del árbol de la vida en la Tierra, hasta la aparición del ser humano. Más todavía, sin bacterias hubiera sido imposible conseguir la continuidad de la maravillosa evolución de la materia viva en la Biosfera terrestre.

  • En consecuencia:

Debemos ser conscientes del significado de los axiomas científicos de: la unidad originaria de la vida, la continuidad ininterrumpida de su evolución en complejidad reversible creciente o decreciente y la coexistencia inclusiva fortuita y necesaria entre formas o especies de vida diferentes, desde las más simples y primitivas, como los microbios bacterianos, hasta las más complejas y recientes, como los animales humanos. Necesitamos adquirir características personales y sociales, colectivas y culturales, así como aptitudes y valores humanos de respeto, humildad, tolerancia y de equivalente igualdad con nuestros prójimos o semejantes. Al tiempo que debemos fomentar actitudes y conductas competitivas autónomas y de cooperación colectiva solidaria con nuestros prójimos humanos más cercanos y necesitados; al tiempo que respetuosos con pueblos y culturas que conviven con nosotros en la Tierra para que la historia de la evolución humana no termine mucho antes de lo previsto por las fuerzas y leyes de la naturaleza.

Reflexión 3.- Sabemos que el género humano surgió por la evolución sostenida y estable entre  biológico-animal {y/o} socio-cultural de nuestros antepasados inmediatos australopitecos. Durante unos millones de años variadas especies de Australopithecus  y subespecies de Homo sapiens convivieron en la Tierra… Hoy, sólo queda una variedad de la especie biológica humana: Homo sapiens v. sapiens. La subespecie sapiens prehistórica e histórica ha permanecido y ha relevado  al resto de variedades y hoy habita el planeta sobrepasando los siete mil millones de habitantes con el riesgo de convertirse en plaga que ponga en peligro la sostenibilidad del planeta.

  • Consiguientemente:

Debemos ser conscientes de quiénes somos, de dónde venimos y qué nos hace seres humanos para aprender con responsabilidad humilde las lecciones de la historia de la evolución natural y proceder con actitudes y conductas en nuestra forma de vivir que nos permitan prever y afrontar con garantías de futuro la permanencia y continuidad de la evolución sistémica planetaria, biológica y humana en el futuro. Es prioritario y urgente que la única especie humana superviviente en la Tierra promueva la regulación del mejor equilibrio posible, siempre con sus imperfecciones y riesgos, entre la cantidad  numérica de individuos {y/o} la calidad  sociocultural de su población en el planeta para no convertirse en plaga que ponga en peligro el ecosistema global de la Biosfera terrestre y la propia continuidad específica.

 Reflexión 4.- En la actualidad, aquí y ahora, pertenecer al considerado primer mundo da una garantía para gozar de cierta libertad social y cultural, relativamente satisfactorias… El grado de bienestar económico y social envidiables conseguidos hace que hasta podamos jugar con los genes, manipular los alimentos, engendrar bebés probeta… comunicarnos a la velocidad de la luz.  Pero, si nos ha tocado un país del llamado tercer mundo, ser persona libre es una ironía y el bienestar social una utopía provocadora. Con demasiada frecuencia amplificada y manipulada esta bipolarización social por oligarquías socioeconómicas privilegiadas, endiosadas y amorales. De modo que hasta podemos acabar subiendo a una patera, o bien escalando alambradas, para terminar removiendo las basuras para poder regular la homeostasis biológica de supervivencia.

Resulta obvio que hemos llegado al límite de una sociedad bipolar injusta e indigna a todas las luces, insostenible… Sobre todo, desde que nos hemos ido adueñando de este planeta maravilloso con un crecimiento industrial desarrollista, dando tumbos por la vía extremista del capitalismo consumista alienante, o bien, del comunismo subyugante populista de los últimos cien años. Más recientemente, con la puntilla del acelerón tecnológico economicista y deshumanizado de las últimas décadas tanto del capitalismo occidental desmadrado como del comunismo oriental monolítico e igualmente elitista… y de un yihadismo islamista enzarzado en luchas fratricidas de facciones religiosas y que aprovechan las oligarquías petrolíferas y multinacionales armamentísticas para dar salida a sus arsenales mortíferos y bloquear de paso la evolución histórica de sus pueblos.

  • Es evidente que:

Pisamos sobre un polvorín que, en cualquier momento, puede saltar por los aires si no corregimos con dignidad y justicia las desigualdades brutales e insultantes de una sociedad bipolar, en la que unos poquitos ensoberbecidos lo tienen todo y la inmensa mayoría humillados carecen de los bienes básicos que les permitan una supervivencia digna. Alternativa bipolar para la que no hay futuro en paz, pues es un modelo de sociedad donde las lacras sociales de la miseria y el hambre, se unen  la incultura y la ignorancia, caldo de cultivo de una manipulación fácil para desencadenar guerras cada vez más salvajes, autodestructivas y las consiguientes migraciones imprevisibles… y vergonzosas. La solución clave pasa por elevar la educación y cultura de los pueblos, pues si no cambiamos la concepción del mundo, tampoco cambiarán las conductas personales ni sociales.

 Reflexión 5 .- El mensaje, a modo de conclusión, de esta maravillosa historia, pero muy dura e injusta de la evolución natural, queda diáfano desde la óptica del pensamiento humano sistémico: La solución de futuro es sencilla, también muy compleja a la vez, para nada fácil de conseguir… Todo pasa por un pacto educativo y sociocultural, político y socioeconómico que dé prioridad, como la mejor inversión de futuro, a la educación y cultura de los niños, adolescentes y jóvenes en el que se impliquen desde las familias, las instituciones sociopolíticas, los lobbies socioeconómicos… y los poderosos medios de información multimedia.

Nadie como Lynn Margulis, recientemente fallecida sentada frente a su microscopio, y su hijo Dorian Sagan, mentores y exploradores de la hipótesis sobre la endosimbiosis bacteriana, para concluir esta breve narración histórica sobre el origen y la evolución del Universo, la Vida y la Humanidad en un momento de crisis sistémica en la que hace falta un cambio profundo en la manera de entender y de vivir la vida para encontrarle sentido. Así se expresan estos dos magníficos comunicadores de la ciencia sobre las lecciones que nos da la naturaleza viva en ¿Qué es la vida? -Tusquets editores, 2001:

“A menudo nos olvidamos de hasta qué punto la vida en la Tierra es interdependiente. Sin la vida microbiana nos hundiríamos en las heces y nos ahogaríamos en el dióxido de carbono que exhalamos. Es imposible juzgar la historia de la evolución de manera equilibrada si sólo la concebimos como una fase preparatoria para la vida más compleja de los seres humanos. La mayor parte de la historia de la vida ha sido microbiana. La naturaleza antigua, vasta y fundamental de nuestra interdependencia con otras formas de vida debería dotarnos de cierta humildad y sentar las bases para que podamos afrontar el futuro sin falsas ilusiones. A pesar de nuestras quejas continuas, somos tanto explotadores como víctimas, y somos consumidos igual que nosotros consumimos a otros seres. La moraleja de la historia de la evolución natural es que sólo a través de la conservación de las especies, de la interacción o la creación de redes, y no a través de la subyugación [humillante], podremos evitar un fin prematuro de nuestra especie.”

 

 

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